
Todavía recuerdo aquel momento, durante la ceremonia de los Oscars del 2002, en el que el merluzo de Ron Howard se llevó el Oscar al Mejor Director por “Una mente maravillosa”. Fue entonces cuando David Lynch se levantó de su butaca y se acercó al encuentro del más veterano Robert Altman, ambos nominados en aquella misma categoría, en uno de esos gestos detrás de los cuales una intuye que hay más de señal de profundo respeto que de simple gesto de consolación entre colegas injustamente vencidos por un adversario ridículo. Creo que siempre adoraré a Lynch por aquella muestra de apoyo, mucho más que por todas sus películas juntas. Lynch, como muchos otros, sabía que, con aquélla, Altman se había quedado cinco veces a las puertas de ganar una estatuilla, pero que aquélla en concreto era, con toda probabilidad, su última oportunidad de conseguirlo en activo por una película.
Robert Altman siempre había estado ahí, a veces brillante, a veces incomprensiblemente obtuso, a veces tan sólo mediocre, pero en la mayoría de ocasiones interesante, y en todas ellas personal, innovador y arriesgado. Tan inconformista con todo lo establecido que no cabía otra cosa que preguntarse cómo había aguantando tanto tiempo en el ejército para acabar metido en la industria. Yo solía decir que cuando le daba por ser malo, podía ser el peor de todos, pero que cuando era bueno, tocaba el cielo como muy pocos.

Cuando empecé a ser consciente de esto del cine, Altman ya se había ganado una sólida reputación con películas como “M.A.S.H.”, “Images”, “Un largo adiós”, “Nashville”, “Tres mujeres”, o “Un día de boda”, llamando la atención con sus métodos de rodaje poco ortodoxos y con su afán por experimentar con nuevos formatos y cauces narrativos. Sin lugar a dudas, los 70 fueron su mejor periodo creativo. Le seguiría una larga pero irregular trayectoria que conocería un cierto resurgimiento en la década de los 90, y en la que apenas destacan unos pocos títulos más, entre los que merece la pena mencionar “Las reglas del juego”, “Vidas cruzadas” y la todavía reciente “Gosford Park”. Sin embargo, si por algo se le recordadará, será por haber reinventado el retrato coral, convirtiéndolo prácticamente en un nuevo género con denominación de origen mil veces imitado. Fueron precisamente esas historias entrelazadas las que le permitieron tomarle el pulso a la sociedad y diseccionar la naturaleza del ser humano con la aventajada mirada de un antropólogo nada inocente. Y es que su bisturí no sólo era uno de los más afilados, sino también uno de los más precisos y, a la postre, experimentados.
Cierto es que recibió numerosos premios de la mano de festivales y asociaciones de todo el mundo, incluso también por sus trabajos dentro de la televisión. No obstante, sólo en el 2006 conseguiría que le dieran un Oscar Honorífico por toda su carrera. Probablemente fue uno de los maestros menos reconocidos tanto a nivel popular como académico como por parte de la industria. Incluso cuando se le copiaba, y se le ha copiado largo y tendido, se hacía sin los habituales reconocimientos que cabría esperar. Probablemente también debido a ello, su última película, “A prairie home companion”, vaya a estrenarse ahora que ya no está con vida.
Robert Altman siempre había estado ahí, decía; a veces mejor, a veces peor, muy a menudo desde ese silencio voluntario y observante sólo reservado a los más sabios, pero siempre había estado ahí. Y por eso se me hace tremendamente difícil empezar a acostumbrarme a su ausencia. Qué pena, de verdad…
10:22 am
12 Comentarios
Deja tu comentario >>
Estoy de acuerdo con el mérito de Altman en la narrativa coral, aunque a mi siempre me causó desconfianza y bostezos por los que cabía un tren de mercancias.
Y es que la gente se muere y su recuerdo de dulcifica. Debería ser al reves, no ves que ya no le vas a hacer daño. ¿Te imaginas? Se muere alguien y en el funeral: “Menos mal que nos ha dejado, ya no aguantabamos más dicendole que era un crak, pobre iluso”
Aún me acuerdo que me dio mucha rabia la del merluzo, y más su Oscar en el año en que estaban: Ridley Scott (podrá o no gustar su Black Hawk, pero en cuanto a la dirección era una pasada), Peter Jackson (LOTR1), Lynch y el citado Altman, que por lo menos los 4 tienen detalles de autor. De acuerdo con Sitoxic, más de un bostezo me sacaba el difunto.
Jack Palance, Robert Altman,… Si seguimos la regla de que no hay dos sin tres…¿el siguiente?
Tampoco creo que se dulcifique nada. Otra cosa es que no le veáis ningún mérito o no os gusten ni siquiera sus mejores películas, pero eso no significa que otros no los vean y tampoco les gusten
Tampoco era santo de mi devoción, y ha hecho alguna de las películas más absurdas de los últimos años (”Dr. T y las mujeres”, “Pret-a-porter”), pero sólo por “Vidas cruzadas” y sobre todo por “M.A.S.H.” tenía mi respeto.
Vaya 2006, el vídeo de fallecidos de los Oscar de este año va a durar más que la gala…
Altman tenía más talento e inteligencia en el dedo meñique que todos sus competidores juntos en aquella noche de los oscars… bueno, no metamos a Lynch en el saco.
El tercero por morir podría ser Nawja Nimri, por ejemplo.
No se si habeis leido la página que le ha dedicado El país. Impagable el dato de que se arruinó en ¡¡1949!! al montar un negocio de tatuajes para animales. ¡Qué visión empresarial! jajaja
Me remito a lo escrito por Boyero en El Mundo.
Dani, Altman fue el tercero, te olvidas de Basil Poledouris.
Plissken: Hombre, digamos que buenas no eran, pero las más más más absurdas tampoco, eh? Que hemos visto cosas peores… 1,2,3 responda otra vez: H6 Diario de un asesino XD
crunch como siempre cargándose a alguien XD Sí, tatuaba perros: Mira esta entrevista XD
1977: No leo a Boyero, no leo El Mundo, no leo diarios, de hecho sólo me leo a mí XD Vamos, que si me pone un enlace para que lo pueda ver o me lo copia, se lo agradezco XD
Dios!!! se ha muerto el compositor de esa maravilla de BSO que es Conan El Bárbaro y con 61 años sólo… joder, que putada. Gracias por la noticia Red Stovall.
Impresionante documento la entrevista.
Pues sí que tenía visión comercial lo de tatuar animales.
DEP, again. Otro grande.
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>