Alfred Hitchcock: Primeras veces, gatillazos, desamores y otros deseos frustrados
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Sus primeras y poco alentadoras experiencias

Existe una regla no escrita que corrobora que los comienzos profesionales nunca fueron fáciles para nadie, y, desde luego, los pocos gloriosos pinitos del genio inglés no parecen constituir una excepción. El desvirgamiento de Alfred Hitchcock detrás de las cámaras se produjo a sus 22 años con “Mrs. Peabody”, o lo que es lo mismo, con “Number 13”, una producción inglesa de 1922 que, sin embargo, se acabó convirtiendo en un auténtico coitus interruptus para el realizador. La película nunca se llegaría a completar debido a que el estudio decidió cancelar el proyecto a pesar de que ya se habían filmado dos rollos enteros. Aquella primera experiencia debió de resultar tan poco memorable para ambas partes que nadie se molestó en conservar siquiera una mísera copia del film a modo de souvenir.

Un año después le llegaría una nueva oportunidad, pero sólo en calidad de segundo plato, es decir, como suplente no acreditado. Fue cuando le ofrecieron que se encargara de finalizar el rodaje de “Always tell your wife” al caer enfermo su director, Hugh Croise.

Así pues, a efectos prácticos se considera que su debut oficial como director no tuvo lugar hasta 1925 con “El jardín de la alegría”, un drama criminal ambientado en el mundo del music hall, según una novela de Oliver Sandys, que estaba coproducido por Inglaterra y Alemania. Con todo y con ello, Hitchcock tendría que esperar nada menos que dos años para ver estrenado aquel largometraje en Londres, una vez confirmado el éxito de su tercer trabajo, “El enemigo de las rubias”. Con todos estos precedentes, ¿acaso cabe suponer que su segunda película correría mucha mejor suerte? Salgan de dudas en el siguiente párrafo.

Sus primeros falsos culpables… y seguimos con la mala pata

Sabido es que la filmografía de Alfred Hitchcock está tan sembrada de inocentes injustamente inculpados por crímenes que no han cometido, que colapsaría los archivos centrales de Amnistía Internacional. La primera vez que el director introdujo la mítica figura del falso culpable en su obra fue a través de su segundo título oficial (y, recordemos, cuarto oficioso), el film mudo de 1926 “El águila de la montaña”, que contó con un guión escrito al alimón por Max Ferner y Eliot Stannard a partir de una historia original de Charles Lapworth. Esta coproducción anglo-germana situada en los Alpes austriacos tenía como protagonistas a un ermitaño bonachón (Malcolm Keen) y a su atractiva esposa, una maestra de escuela interpretada por Nita Naldi, quienes se convertían en víctimas inocentes de las acusaciones de un tendero (Bernard Goetzke) en diferentes momentos. El muy malandrín actuaba movido por puro resentimiento después de haber sido rechazado por la mujer, razón por la cual invertía todos sus enfuerzos en hacerle la vida imposible a la parejita. Curiosamente, Hitchcock apenas volvió a recurrir al móvil del despecho en sus siguientes y más conocidos largometrajes, al menos no como motivo central.

Como colofón a un duro rodaje, que ocasionó no pocos trastornos de salud a Hitchcock a consecuencia de la altitud y de las condiciones climáticas adversas, lo cierto es que aquel melodrama no logró convencer ni al público ni mucho menos a su propio director, que siempre admitió la pobre calidad de aquel encargo, y tras ser estrenado en Londres con escasa repercusión, nunca más se volvería a exhibir. Pero aquí no se acaba su infortunio. Lamentablemente, la cinta entró en un proceso de deterioro al que nadie se preocupó de poner remedio, y en la actualidad tan sólo se conservan seis fotogramas del metraje original de una hora de duración.

Su primer cameo, Chispas

Otro de los aspectos más emblemáticos del cine de Hitchcock son sus famosos cameos. La primera de estas fugaces apariciones en pantalla por parte del orondo cineasta tuvo lugar en el mencionado largometraje de 1927 “El enemigo de las rubias”, su tercera película y primer éxito comercial. En él, un joven Don Alfredo figuraba como improvisado actor por partida doble, y ahora no nos referimos a su generoso volumen corporal: primero se le podía ver sentado en la mesa de una redacción, dando la espalda a la cámara, y más tarde haciendo bulto entre el gentío que asiste a un arresto público desde detrás de una barandilla. Aquellas incursiones de Hitchcock delante de las cámaras empezaron como una especie de broma privada, pero se acabaron convirtiendo en un ritual ineludible.

Sus proyectos nunca realizados: encargos rechazados y sueños incumplidos

Al igual que sucede con muchos otros reclamados cineastas de prestigio, el número de películas que Hitchcock nunca llegó a dirigir, ya fuera por su falta de interés en la propuesta o bien porque no prosperaron como idea, casi logra superar al de las películas que sí constan en su haber. Entre los cuantiosos encargos que desestimó en beneficio de otros trabajos y que finalmente fueron a parar a otras manos, convirtiéndose algunos de ellos en grandes clásicos, se encuentran títulos como “Intermezzo” (Gregory Ratoff), “Escape” (Mervyn Le Roy), “Un rostro de mujer” (George Cukor), “Su vida íntima” (Robert Stevenson), “La ninfa constante” (Edmund Goulding), “Luz que agoniza” (George Cukor), “Las llaves del reino” (John M. Stahl), “Cartas a mi amada” (William Dieterle), “Días sin huella” (Billy Wilder), “La escalera de caracol” (Robert Siodmak), “Carta de una desconocida” (Max Ophüls) o “Misterio en el barco perdido” (Michael Anderson). Hitchcock rechazó hacerse cargo, asimismo, de una superproducción sobre el hundimiento del Titanic, de un remake de su “El enemigo de las rubias” con Joan Fontaine y Jean Gabin, y de las adaptaciones de dos clásicos de la literatura como “Los miserables” y “La isla del tesoro”. Cuesta imaginar a día de hoy cuál hubiese sido el resultado de haber sometido todo este material al particular prisma del Maestro del Suspense.

Por otro lado, no es menos conocido el especial interés que Hitchcock depositó en determinados proyectos que nunca consiguieron ver la luz. Este es el caso, por ejemplo, de “Greenmantle”, que debía contar con Cary Grant e Ingrid Bergman como pareja protagonista; “Flamingo Fletcher”, un thriller ambientado en Sudáfrica que hubiera vuelto a reunir a James Stewart y Grace Kelly delante de las cámaras; “No bail for the judge”, donde habría podido trabajar con Audrey Hepburn; o, mucho más tardíamente, el relato de espionaje “The short night”, para cuyo papel principal se barajaron incluso los nombres de Clint Eastwood, Sean Connery y Walter Matthau.

Sin embargo, quizás el más llamativo de todos ellos por su incursión en el terreno fantástico, o como mínimo pseudo-fantástico, sea “The blind man”, la historia de un hombre que, tras recibir un trasplante de ojos, empieza a experimentar una serie de visiones que le indican que el anterior propietario de sus órganos fue asesinado. ¿Les suena la idea? Según parece, James Stewart habría sido su protagonista.


21 Comentarios
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Me hubiera encantado ver una isla del tetsoro de Hitchcock pero no de esa época, de la época de cuando se ganó el respeto y se metían menos en sus pelícuas, y es que para mi hitchcock empieza a partir de la primera El hombre que sabía demasiado.

Y la de los ojos yo he visto una película con esa trama pero no caigo, pero no recuerdo si eran los ojos de un asesinado o de un asesino esta memoria de boquerón XD

Todas esas películas podía haber dirigido Hitchcock?????? Algunas como Luz que agoniza o La escalera de caracol son bastante imitadoras de su estilo, pero no me imagino Carta de una desconocida dirigida por alguien que no sea Ophuls… No no, a ese no lo cambio por nada :P
Saludos Marnie!

Afortunadamente rechazó “Carta de una desconocida”. Sin menospreciar a Hitch, creo que nos habríamos quedado sin una obra maestra capital de haberla dirigido él. La mayoría del resto están bien rechazadas. Salvo “La escalera de caracol” (bien resuelta por Siodmak) y “Luz que agoniza” (magistral Cukor), no veo al gordo inglés encuadrado en ellas.

De entre los proyectos que nunca se llevaron a cabo, el más llamativo es, a mi parecer, “Kaleidoscope”. Toda una pesadilla que luego terminaría degenerando en “Frenesí”. No hace mucho pude ver parte del material que llegó a rodar. Mucha chica desnuda y violencia explícita (para los cánones de la época, claro, que hoy día hasta los anuncios de Dolce y Gabbana son más chocantes, al menos para alguna agencia gubernamental). Hitch estaba obsesionado con la idea de conectar con la realidad de un mundo que se alejaba de él a toda marcha y decidió exhibir su frustación del modo más sombrío. Como buen reprimido (y católico), Hitch siempre descargo sus decepciones usando el celuloide como soporte… mejor que con un rifle en la azotea de un edificio.

Saludos, Marnie.

Marnie y su mascota

Sitoxic: De trasplante de ojos con visiones posteriores, la más reciente que me suena a bote pronto es “The Eye”, pero la verdad es que es un tópico bastante recurrente en el género desde hace décadas, detalle más, detalle menos. Con trasplante de ojos de asesino, en “Body bags” había un segmento dirigido por Tobe Hooper que iba sobre eso.

Alex y Daniel Quinn: Hay que tener en cuenta que no todas las rechazó porque no le interesaran nada. A veces las descartó simplemente porque prefirió hacerse cargo de otro proyecto o debido a que no podía compaginar ambos trabajos. No he puesto los motivos (al menos los que se conocen a ciencia cierta) para no alargarlo mucho…. más XD

“La escalera de caracol” y “Luz que agoniza” sí que le hubieran ido que ni pintadas. Al parecer, la segunda la desestimó porque, después del desastre de “La posada Jamaica”, no quería verse envuelto de nuevo en otro film de época.

“Carta a una desconocida”, desde luego, cuesta mucho verla en sus manos, aunque hasta me la estoy imaginando así en plan súper intriga psicológica y todo XD

“Kaleidoscope” no la he incluido porque en realidad empezó a rodar algunas secuencias, pero ya hablaré sobre ella otro día ;)

Saludos y gracias!

¿¿¿¿¿qué Hitchocock podría haber dirigido a Eastwood????????? DIOOOoooooooooossssssssssssss, ¿porqué la vida es tan cruel? Ahora pasaré el resto de mis vida imaginando esa unión. Malaaaa, eres mala.

Y no, no lo sabía.

De las primeras que comentas ‘El Número 13′ me parece una buena película, y ‘El Jardín de la Alegría’, a pesar de tener ya alguna constante de su cine, me parece más bien mala.

Mala. Más que mala.

¿Eing? ¿Cómo puede haber visto usted la de “Number 13″ si no se terminó y no se conserva copia de lo grabado? ¿Iker Jiménez Connection? XD ¿No te referirás a “El número diecisiete”, de diez años después?

Yo no he visto ni “El jardín de la alegría” ni “El enemigo de las rubias”, ni obviamente “El águila de la montaña” porque tampoco se conserva copia íntegra. Estuve a punto de comprarme sus pelis mudas que han sacado editadas, pero todavía no he tenido ocasión… bue, dinero XD

Lo de Eastwood hubiera sido un puntazo, aunque quién sabe… igual al final se hubiera quedado con Connery o con Matthau :P

Saludos!

Marnie y su mascota

Ahora que me fijo, creo que la más antigua de Hitch que he visto es “La muchacha de Londres”, porque la han pasado por la tele más de una vez.

Coño que despiste con los números. Sí, era la 17 esa. Por cuatro, me cachis.

Y me recuerda que tengo pendiente de ver “The pleasure garden” (El jardín de la alegría, 1925), que la tengo aún “archivada” en VHS.
No sé si dura unos 65 minutos, así que dentro de pocas semanas, o días, caerá.

Un saludo !

Excelente artículo ¡Cuántas cosas desconocía…!

Coincido con que Luz de Gas y La EScalera de caracol le habrían ido como anillo al dedo, pero son dos buenas películas igualmente.

¡Audrey Hepburn y Clynt Eastwood con Hitchcock para no perdérselo!

Pobre hombre…auqnue luego le saco partido al exito el tio. Yo de mayor quiero ser como el. Bueno, solo como director porque como persona era de lo más perversito…

Marnie y su mascota

Red Stovall: Si es que no leemos :P Ya decía yo… ;)

Cineahora: Fíjate, el post se ha acabado convirtiendo en un post-it :)

Robertou: Gracias, es un placer difundir la palabra de la Inglesia Hitchcockiana :D

sir austin powers: Y supongo que físicamente tampoco :D

Interesante post, Marnie. Quién se iba a imaginar a Hitchcock pasando por tantos obstáculas… y mucho menos que podría haber dirigido todas esas películas

Perdón: ¡obstáculos!

Marnie, de nuevo me iluminas con tu sabiduría cinematográfica… conozco bastante poco de Hitchcock, lo cual dada su popularidad es un crimen (he visto las básicas y famosas), y no sabía nada de sus primeras incursiones.

La verdad es que así empiezan un poco todos; que levante la mano el primer cineasta entre 1920 y 1970 que le salió todo bien a la primera sin comerse algún que otro fallo. Y no vale decir Kubrick.

Bueno, hasta el fin de semana no podré echar un vistazo a lo que has publicado en estas semanas que he pasado en blanco (o en negro, según se mire). Pero no quería dejar de aplaudir el fantástico posteo sobre anécdotas (confesables) en salas oscuras. De hecho, es lo único que pude leer en este tiempo, vía modem. Mereció la pena cada uno de los quince o más minutos que tardó en cargarse la page.

Cuídeseme, Srta. Marnie.

Como se nota tu estrecha relación con el oriundo Hitchcock… que documentación de principios difíciles y películas sin cumplir… yo lo más viejo que he visto de él es “La muchacha de LOndres” o “blackmail”, su priemra película sonora. Y la verdad ya se nota al genio aunque no sea gran cosa.

el fisico casi que me quedo como estoy, con este aire a powers que me caracteriza jajaja

Sí, jeje!., Un ‘post-it’, y nunca mejor dicho. Así que la veré muy pronto

Marnie y su mascota

Gracias, Martina :)

Lucinda: Y desde 1970 hasta ahora más lo mismo. En ese sentido, las cosas nunca cambian (y en el caso de algunos directores petardos, más difícil todavía lo tendrían que haber tenido XD).

Alex: Me alegro de que la espera le mereciera la pena ;) Igualmente y, por cierto, bienhallado de nuevo :)

Toda una pesadilla que luego terminaría degenerando en “Frenesí”.

No sé si lo de la degeneración lo dices con la intención de menospreciar Frenesí. Espero que no. Para mí es una de las grandes del maestro. Una película tan sórdida, sucia y malévolamente divertida como demanda la historia que cuenta.


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