
Matrimonios pactados entre famosos, romances que florecen durante la filmación de una película para extinguirse tan pronto como se termina su promoción, rumores sobre escenas comprometidas o leyendas acerca del rodaje dirigidas a captar el interés del espectador, pequeños escándalos que coinciden con la fecha de un estreno, viral vídeos… Podría parecer que el uso de todo tipo de trucos y engaños para publicitar una película o lanzar a la fama a una estrella es un fenómeno relativamente reciente. Sin embargo, lo cierto es que ya en el nacimiento del cine como industria del espectáculo, los estudios no mostraban excesivos escrúpulos a la hora de maquillar o reinventar por completo las biografías de sus actores hasta extremos delirantes con el fin de ofrecer aquella imagen que más les convenía de ellos, llegando incluso a dotarlos de poderes especiales, fingir su muerte, resucitarlos por arte de magia (y no precisamente la del cine) o emprender cómicas huidas de la ley a su lado. Y aún añadiría más. En contraste con la inocencia que se le presume al cine en sus orígenes, hasta me atrevería a decir que los productores de hoy en día son unos benditos ingenuos y mojigatos en comparación con sus mucho más retorcidos abuelos. O quizás todo se reduce a que el público actual está más prevenido contra las mentiras. O eso o es que nos las cuelan mucho mejor.
A continuación, he rescatado cuatro ejemplos, no sé si significativos, pero desde luego llamativos, que tuvieron lugar durante la etapa muda y que, de paso, darían pie a la aparición de la que sería la primera estrella, el primer símbolo erótico creado artificialmente y el primer héroe de acción. ¿Quién dijo que el cine en blanco y negro y sin sonido era aburrido? ¡Aquí hay tomate!
Las comedias de enredos de Carl Laemmle: Esta muerta está muy viva y Novia a la fuga

Uno de los primeros casos documentados de la era muda tuvo como protagonistas al productor Carl Laemmle, uno de los pioneros de la entonces incipiente industria de Hollywood y fundador de los Estudios Universal, y a la actriz Florence Lawrence, que gracias a aquel incidente se convertiría en la primera estrella con nombre y apellido, dando origen de este modo a eso que hoy en día conocemos como star system.
Aunque parezca mentira, en aquella época las actrices no eran conocidas entre el público ni por su nombre artístico, ni por su nombre de pila, ni tan siquiera con un vulgar “Oye, tú, guapita de cara”, sino por el de la productora para la que trabajaban, quedando automáticamente bautizadas como “La chica de la Vitagraph”, “La chica de Selig” o “La chica de Kalem” según fuera el caso. Esto podrá sonar a discriminación pura y dura o, peor aún, a la máxima expresión de la “mujer objeto”, pero, a cambio, también conviene aclarar que fueron precisamente las mujeres las primeras en alcanzar el estatus de estrellas, gozando de paso de unas oportunidades para tomar posiciones de peso detrás de las cámaras que muchas directoras, guionistas y productoras actuales, por no hablar de las propias actrices, envidiarían.
Pues bien, por aquel entonces Florence Lawrence ejercía con gran fortuna como “La chica de la Biograph” y Laemmle decidió usurpársela al imperio que tenía formado Edison (de este tipejo hablaré otro día, porque su historial también tiene tela). Para disfrazar su jugada, a Laemmle no se le ocurrió otra cosa que divulgar la falsa noticia de la muerte de la actriz en un accidente automovilístico, haciéndola reaparecer más tarde con vida en medio de un enorme despliegue de publicidad. Al contrario de lo que se pudiera pensar, el público no pareció sentirse estafado o siquiera molesto con aquella martingala, y la maniobra se saldaría con un gran éxito.
Así pues, y abusando de la confianza de todos los implicados, Carl Laemmle repitió su estratagema con otra figura femenina del cine mudo que también trabajaba para la competencia, Mary Pickford, aunque en esta ocasión las cosas no le vendrían tan rodadas. Edison montó en cólera y mandó a sus hombres en busca y captura del productor y de la actriz para emprender acciones legales contra ellos, obligándoles a tomar rumbo a Cuba. Para acabar de rematar el asunto, en su huida les acompañaba el actor Owen Moore, con el que la Pickford iba a casarse como parte del montaje publicitario. Ni corto ni perezoso, Edison organizó una expedición en barco para perseguirlos hasta la isla, a bordo del cual viajaban su equipo de abogados con una orden de arresto y la madre de la muchacha, que se oponía a aquel matrimonio. Finalmente, Laemmle y Pickford salieron airosos del atolladero, y la segunda contrajo nupcias con su prometido. El enlace se rompería al cabo de nueve años, en 1920, cuando la estrella canadiense se casó con Douglas Fairbanks, protagonista de la tercera historia, formando una de las parejas más queridas del momento.
Theda Bara, un icono erótico tan siniestro como su construcción

Theda Bara no sólo fue una de las estrellas más populares y solicitadas del cine mudo, aunque todavía unos peldaños por debajo de la antes mencionada Mary Pickford, sino que habrá pasado a la Historia por erigirse como la primera sex symbol oficial del celuloide, además de tener el dudoso honor de figurar como el primer producto prefabricado de Hollywood. Veamos cómo.
Esta actriz de presencia tan atractiva como perturbadora se especializó en papeles de vampiresa y mujer fatal, participando en más de 40 películas entre 1914 y 1926, si bien en la actualidad apenas si se conservan un par de ellas de manera íntegra. Sus interpretaciones de personajes históricos o de ficción como Cleopatra, Salomé, Carmen, Julieta, Madame DuBarry o Margarita Gautier, “La dama de las camelias”, la catapultaron como indiscutible mito erótico, envolviéndola en un halo de misterio que ponía especial énfasis en su enigmático origen y en sus dotes de seducción aparentemente letales.
Para potenciar aún más su imagen de exótica devora-hombres, los responsables de su productora no tuvieron reparos a la hora de falsear indiscriminadamente su biografía y propagar todo tipo de chismes con la intención de tejer una oscura leyenda a su alrededor de la que, finalmente, acabaría siendo víctima. Así, presuntamente, Theda Bara era una princesa egipcia que había nacido en 1892 fruto del matrimonio entre una princesa egipcia y un europeo. Las versiones más “moderadas” la situaban como descendiente de un artista italiano y de una actriz francesa, que había visto la luz junto a las pirámides de Egipto. Por si fuera poco, llegaron hasta el extremo de atribuirle poderes mentales ligados con la magia negra que le servían para hechizar a sus víctimas masculinas con consecuencias funestas. Y tan funestas, ya que, para colmo, la muchacha aparecía muy a menudo rodeada de serpientes y esqueletos en las fotos de promoción, ejerciendo una notable influencia como icono de la cultura gótica. Incluso se atrevieron a insinuar que el nombre de Theda Bara era un anagrama de “Death Arab” (”Muerte árabe”). Afortunadamente para la criatura, no le tocó vivir la era post-11 S, o hubiera acabado en Guantánamo acusada de ser una peligrosa terrorista.
En realidad, Theda Bara había nacido en 1885 en Avondale, un suburbio judío de Cincinnati, con el menos sugerente nombre de pila de Theodosia Burr Goodman. Es decir, que no sólo habían ocultado su verdadera edad, quitándole nada menos que siete años de encima, sino que creyeron oportuno esconder su origen judío. Claro que esto último se entiende bastante más a tenor de los acontecimientos que se desencadenarían después. Y es que, al descubrirse la verdad, Theda Bara sufrió toda clase de ataques xenófobos por parte de grupos irlandeses y católicos, quienes ya le tenían ganas desde hacía tiempo y aprovecharon esta excusa como detonante para boicotear el estreno de una de sus películas, recurriendo incluso al empleo de bombas. Por otro lado, lejos del estereotipo de mujer frívola, depredadora y promiscua que habían difundido de ella, Bara era eso mismo, una chica bastante “vara” y modosita: intelectual empedernida interesada en la Filosofía y la Psicología, estuvo felizmente casada hasta su muerte con Charles Brabin, primer director de la primera versión de “Ben-hur”, con el que había contraído matrimonio en 1921.
Douglas Fairbanks, el héroe de acción que tenía que dejar en el paro al gremio de especialistas

Antes de que aparecieran en el firmamento estrellas como el finolis de Errol Flynn o el riseras acartonado de Tyrone Power, Douglas Fairbanks logró ganarse el título de primer héroe del cine de aventuras por aclamación popular gracias a sus entregadas actuaciones en películas como “La marca del Zorro”, “Los tres mosqueteros”, “Robin de los bosques”, “El ladrón de Bagdad” o “El pirata negro”. Pero su relevancia pública no se limitó ni mucho menos a las piruetas que realizaba delante de las cámaras. Fairbanks fue uno de los fundadores de la productora United Artists Corporation junto a su esposa, la recurrente Mary Pickford, Charles Chaplin y David Wark Griffith. Además, merece la pena mencionar como curiosidad que el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster se inspiraron en el atlético físico de este actor para crear a Superman en 1938. Su vinculación con el cómic, aunque sea de manera indirecta, no termina aquí, puesto que cuando un año más tarde Bill Finger y Bob Kane trajeron al mundo a Batman, decidieron que fuera uno de los largometrajes protagonizados por Fairbanks, “La marca del Zorro”, el que impulsara al joven Bruce Wayne a cobrar venganza por la muerte de sus padres. El problema es que ese contacto con el universo de los superhéroes les llevó a creer que Fairbanks era uno más de ellos.
Volviendo a su carrera en la gran pantalla, resulta que uno de los principales reclamos de sus películas consistía en el hecho de poder contemplar al propio Douglas Fairbanks desarrollando todo tipo de arriesgadas acrobacias en las escenas de acción sin echar mano de ningún doble. O, al menos, ésa era la idea que se vendía a los crédulos espectadores. Según parece, esto no era del todo cierto, ya que Fairbanks recurría más a menudo de lo que les gustaba reconocer a un especialista, el también actor Richard Talmadge. Una mentira piadosa, incluso insulsa, si la comparamos con el cúmulo de embustes que adornaban, por no decir reconstruían, la biografía de Theda Bara y la de nuestro siguiente personaje.
Tom Mix. un cowboy de pacotilla con pistolas de agua y caballo de cartón

Hablar de Tom Mix es referirse al héroe del lejano y salvaje Oeste por antonomasia. Por lo menos, como tal reinó durante aquel periodo, mucho antes de que John Wayne o Clint Eastwood, por poner dos ejemplos más cercanos y reconocidos, le relevaran en la silla de montar. Este actor, curtido en los rodeos, se hizo famoso por protagonizar junto a su inseparable caballo Tony centenares de westerns, tanto durante la etapa muda como en el momento en que el cine dio el salto al sonoro. Su mito es tal que, desde hace casi treinta años, en los Estados Unidos se celebra un Festival Nacional en su honor. Dicho sea de paso, Mix pudo presumir de haber sido uno de los encargados de portar el ataúd del no menos legendario Wyatt Earp. La relación entre estas dos figuras quedaría plasmada en clave cómica en la cinta de 1988 “Asesinato en Beverly Hills”, de Blake Edwards, con Bruce Willis interpretando a Mix y James Garner poniéndose en la piel de Earp.
Por lo visto, el hecho de que Tom Mix encarnara todos los valores tradicionales americanos en la ficción no debió de parecerles suficiente a sus productores, quienes, para reforzar su imagen de aguerrido héroe nacional, decidieron inventarle un pasado de lo más patriota. Y, claro, es lo que tiene el patriotismo, que uno se emociona sumando barras y estrellas a su particular bandera y se le va la mano. De este modo, este presunto vaquero originario del mismo Oeste pasó a convertirse en hijo de un oficial de caballería, y en su engordado expediente militar figuraba su participación en las Guerras de Cuba y Filipinas, nada menos que al lado de Theodore Roosevelt, en la Guerra de los Boxer en China y en la Guerra de los Bóers en África. Vamos, que sólo les hubiera faltado añadir la Guerra de las Galaxias, la Guerra de Caramelos y la Guerra de Sexos para completar la larga lista de conflictos bélicos en los que había intervenido. Además, constaba que había ocupado un cargo como Ranger en Texas y que había sido Marshall como el mismísimo Earp.
Nada más lejos de la verdad. Para empezar, Thomas Ezikiah Mix ni siquiera había nacido en el Oeste, sino en Pensilvania, y su padre ejercía, según las fuentes, como leñador o trapero. Cierto es que se alistó en el ejército en 1898, pero desertó poco después para casarse con Grace Allin. De aquel matrimonio, anulado un año más tarde, y de otros tres también desertó, dado su carácter enamoradizo. De hecho, Mix no había pasado nunca de ser una estrella del circo antes de ingresar en el cine. Sólo consiguió el título de Ranger Honorario en 1935, y no por méritos propios, sino más bien por tratarse de una celebridad.
Por cierto, y puestos a hilar fino, la carrera de su fiel equino tampoco estuvo del todo libre de truco. El animal fue sustituido hasta por seis dobles en las escenas de acción, aunque, por lo que tengo entendido, ninguno de ellos presumió de haber entrado repetidas veces en batalla.
2:40 pm
23 Comentarios
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Que gran artículo Marnie, el mundo del cine mudo es a veces más interesante que el propio cine de la época. Lo de el equipo abogados de Edison en plan comando de búsqueda y captura acompañados por la madre es impagable.Aunque para mi la historia más impresionante de los albores del cine siempre me pareció la del caso de’Fatty’ Arbuckle.
Sólo una cosa, has llamado finolis a Errol Flynn, siendo este el mayor bad boy que ha dado Hollywood, al lado de Flynn Robert Downey JR y Klaus Kinski son el Dúo Dinámico.
Saludos
Con lo de “gran” te refieres a la extensión, no? XDD
Del tremendo caso de “Fatty” precisamente pensaba hablar en otro especial sobre cine mudo, pero dedicado esta vez a la crónica negra, o sea, delitos y/o muertes más o menos sórdidas. ¡Aquí hay tomate 2! XD
Jajaja Bueno, Errol Flynn se ve que tenía mucho peligro, pero es que la imagen que daba en pantalla, con ese bigotito y todo él tan repeinado y tan pulido, era de muy de finolis XD
Ya que Sitoxic no lo ha dicho, lo diré yo: Errol Flynn tocaba el piano con el tremendo badajo que Dios le había dao. O eso dicen. Me pregunto si Nicole, con ese aire de muñequita de porcelana que se da, también hace cosas asina. Como por ejemplo apagar velas con el c***
Qué buen posteo, Marnie. Me pierden los cotilleos “Hollywood Babilonia” style.
Lo de “Death Arab” que se utilizó para ennegrecer la imagen de Theda Bara es una de las mayores sedendipias de la historia. Y de las más cachondas. En pleno delirio de fama, se la llegó a tratar de amancebar con Valentino. Pero al italiano ella no le agradó, ni a ella (que como bien dices, era poco menos que una intelectual. Llegó a escribir guiones) le impiró lo más mínimo el amaneramiento de Rodolfo. Por cierto, la versión de Ben-Hur que dirigió Niblo y en la que participó su marido es una obra maestra gigantesca que deja en pañales a la versón de Wyler. Por no hablar de que ésta última plagia descaradamente la mítica escena de la carrera de cuadrigas.
Con ansiedad espero ese posteo sobre Edison, sus guerras de patentes, sus espías y las extrañas desapariciones de jóvenes franceses que amenazaban su monopolio cinematográfico. Uno de los seres más abyectos (y curiosamente más admirados) que ha pisado este mundo.
Bravo, Marnie. Me he dejado los ojos leyéndolo (sin impresora me temo que terminaré quedándome ciego), pero mereció la pena.
Saludos!.
¿esto que es? ¿un especial de “Hormigas blancas”?
¡pues queremos más!
1977: XD Yo lo que me pregunto es si Angelina Jolie no será una especie de Theda Bara, y en realidad se dedica a pasar el rosario en su casa, leer a Proust y hacer punto de cruz.
Alex: Es que si hubieran conseguido amañar la pareja Bara-Valentino, imagínate tú qué bomba-zo. Algo así como la formada por la Jolie y Brad Pitt pero elevado a la enésima potencia.
Jaja Pero si ya te sabes toda la historia de Edison entera! Bueno, antes le pegaré un repaso a la crónica negra, como le decía a Sitoxic, pero Edison ya caerá, ya, que hay que ver qué mal me caía este tío con su rollo de patentar las perforaciones de las películas Muahahaha
Crunch: Ay, sí, y hasta tenemos a 1977 poniendo el toque Jimmy Jiménez Arnau con sus badajos y sus conchas apagavelas XD
Gracias y saludos a tous!
Artimañas promocionales en el cine mudo: estrellas enterradas vivas, mitos eróticos de pega y héroes con trampa…
Matrimonios pactados entre famosos, romances que florecen durante la filmación de una película para extinguirse tan pronto como se termina su promoción, rumores sobre escenas comprometidas o leyendas acerca del rodaje dirigidas a captar el interés del…
¡Sí, sí, me pido Jimmy!
Aluego cuento cosas susias de Lola Gaos…
¡Increible! No me imagino farsas tan bestias en la actualidad. Lo de la resurrección, la huida a Cuba y los poderes mentales daría para una película. ¡No sé a qué esperan para hacerla!
Me encantan este tipo de anécdotas
Edison, ese genio del mal… cuando la palmó le pasó el testigo a Hitler, y cuando palmó este se reencarnó en Paul McCartney, que sigue siendo el Enemigo Oscuro del Mundo en la actualidad.
Gran post, y mejores aún los que se avecinan, sin duda…
Por cierto, gracias al que puso el artículo en Fresqui, que no sé quién es, pero igual lee esto
Robertou, pues sí, la vida de Theda Bara es material de primera para una película, y los chanchullos de Carl Laemmle no digamos la de risas que garantizarían.
Plissken XD Y hablando de malignos, tíoooo, a ver si dejas que el tío de Bangkok ese actualice su blog
Joe, como se las gastaban los productores por aquella época… Lo de fingir su muerte es…. qué fuerrrrte qué fueerrrte xD
Ansiosa estoy por una nueva entrega de anécdotas
Muy interesante (como suele ser) el artículo, pero este en cuestión me ha gustado más que otros, se respiraba tensión… el de Theda Bara mi favorito, sin duda… el Hollywood de entonces no sé si era más loco, más inmaduro o simplemente más inexperto que el de ahora, pero sin duda da que hablar y pra hacer películas y libros enteros…
Me ha encantado el artículo Marnie, he recordado esos tiempos de púber en que devoraba los cotilleos de Hollywood Babilonia. Por cierto, hasta los chismorreos eran otra cosa en aquel entonces, nada que ver con la porra para saber quién es el padre del hijo de Leonor Watling o si se comió cruise la placenta en pan o no
.
Sanaisa: Y tan fuerte. Huelga decir que no me imagino algo parecido en la actualidad, aunque nunca se sabe… XD
Lucinda: A mí también me tiene fascinada la historia de Theda Bara. Es más, me imagino lo que en su fuero interno se debería de reír ella misma de todo ese montaje a su alrededor, considerando que no era precisamente una mujer con la cabeza desamueblada.
Florinda Chic: Ni que decir tiene. No sólo eran farsas mucho más sofisticadas e incluso glamourosas, sino que tengo la impresión de que llevaban implícita cierta socarronería o afán de divertimento en su creación.
Gracias a las tres!
En esa época los productores tampoco consideraban al cine como un arte, sino como un negocio lucrativo y ni se molestaban en disimularlo. Se me hace la boca agua esperando más episodios de este off Hollywood…
Sorprendente, y sensacional, lo de Theda Bara. Puede que por aquel entonces pareciera más fácil colar bulos, pero hoy es lo mismo. Sólo que con tanta información, y desinformación, se miente, desmiente y cambia cada dos por tres. O séase, más rápidamente.
y cierto es que al menos sabían darle un toque más imaginativo, exótico o con glamour. Ahora lo riegan todo con “salsa rosa”.
Saludos !
Es que creo que precisamente por el hecho de tener más acceso a la información ahora, las circunstancias no propician mentiras tan gordas.
Saludos a los dos!
¡Qué grande es el cine! ¡Pero más grande es todavía su trastienda! Superinteresante. Felicidades por el blog.
Fabuloso! Genial reportaje, Marnie! Desconocía casi todo lo que has contado y me ha resultado sumamente interesante, además de muy útil para entender el cine de hoy.
Saludos!
Me alegro de que os haya parecido interesante, Nüx y Je ne sais quoi.
Ah, y bienvenid@ por aquí, Je ne sais
Felicidades, compañera, por tan magnífico artículo. Algunas de las historias relatadas ya las conocía, por haberlas leído con anterioridad en otras fuentes, pero el toque personal que les das tú narrándolas, ése no admite punto de comparación con los precedentes.
Un abrazo.
Qué amable y generoso es usted como siempre, Don Manuel.
A ver si me pongo a preparar una segunda entrega mucho más morbotomatesca XD
Me encantan los tinglados del cine mudo
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